CONÓZCANOS

1. ¿Qué es la Educación para la Ciudadanía y la Convivencia?

La Educación para la Ciudadanía y la Convivencia (ECC) es un compromiso fundamental de la política educativa de la Bogotá Humana, directamente vinculado a la noción de la educación pública de calidad. La ECC es el resultado de procesos intencionales de la excelencia académica y la formación integral, basadas en el desarrollo de habilidades esenciales de ciudadanía.La estructura, objetivos y metas de este plan surgen del diagnóstico realizado por la Secretaría de Educación del Distrito –SED– en 2012, acerca de cómo este sector históricamente había asumido la educación ciudadana, la participación, la convivencia y la atención a la violencia y la seguridad escolar. Dicho diagnóstico ayudó a identificar importantes experimentos llevados a cabo por las instituciones educativas de la SED, relacionados con diversas áreas que fortalecieron la formación en ciudadanía y que ofrecían una idea base, directrices y gestión pedagógica en el territorio que permitía incluir la educación para la ciudadanía y la convivencia como parte fundamental de la calidad educativa. Por tanto, se vio la necesidad de formular un plan de inversión, que se está desarrollando en la actualidad como un compromiso de la enseñanza, estratégico e integrado, que tiene cuatro objetivos y apuestas:

La SED busca la formación integral, entendida como la posibilidad de armonizar la importancia del conocimiento de los ciudadanos y ciudadanas para la convivencia, que conviven con el conocimiento académico reconocido por la ley en la educación. Para ello, es necesario trabajar en el fortalecimiento de las capacidades que pueden tener los sujetos reflexivos y empoderados que generan transformaciones de la realidad social.
Para superar la simple transmisión de conocimientos disciplinares sin relación con la vida cotidiana, se busca integrar los conocimientos teóricos en  ciencias sociales y humanas,  biología y  matemáticas, entre otras, con la convivencia cívica y prácticas comunes, conocimientos y sentimientos de la vida tradicional que trascienden el orden cognitivo y que implican tener en cuenta el plano vivencial.
La educación para la ciudadanía y la convivencia busca generar cambios pedagógicos en la educación política, que parten de los enfoques de la ciudadanía alternativa y que pretenden estimular y desarrollar en las personas de la comunidad educativa capacidades y oportunidades para resignificar el concepto de poder; es decir, que las personas generen propuestas que afecten las dinámicas tradicionales de poder establecidas para que cada uno se sienta parte de la comunidad y sea protagonista de sus transformaciones. Así la SED busca que todos/as los/as miembros de la comunidad educativa se reconozcan como multiplicadores y multiplicadoras, al compartir sus conocimientos y experiencias, y como aprendices, mediante el diálogo, empoderamiento y la transformación al interior de los colegios y las comunidades; este proceso y el reconocimiento del doble rol se ha denominado participación para el aprendizaje.
El ejercicio de la ciudadanía y la construcción de la convivencia surgen del reconocimiento del "otro" en sus múltiples formas de ser y de vivir. La interacción implica la posibilidad de surgimiento del conflicto, pero cuando las relaciones se basan en el reconocimiento del "otro" y la apreciación de las diferencias los conflictos tienden a convertirse en oportunidades para construir acuerdos y generar transformaciones. Por lo tanto, la escuela más que un reflejo de la sociedad actual puede llegar a ser un ejemplo de relaciones armoniosas para las generaciones presentes y futuras.